El mar es vida!

Museo del Mar de Ceuta

Una ciudad rodeada de mar necesita una urgente atención a su medio natural marino. Hoy día todavía persiste un desconocimiento científico sobre nuestro mar y la Fundación Museo del Mar de Ceuta pretende llenar esas lagunas históricas en una ciudad que depende cada vez más del mar.

Metodología de identificación

Una amplia descripción de los métodos de estudio de tetrápodos marinos está publicada con antelación por nosotros (García de Los Ríos y Ocaña, 2006). Por consiguiente, solo expondremos algunas líneas generales sobre la metodología empleada y sus modificaciones justificadas.

En esta memoria, y por motivos obvios, solo nos centraremos a comentar algunos métodos de trabajo con animales varados muertos, o bien con los que se remolcan muertos desde el mar. A cada animal varado muerto se le aplica, en primera instancia, una escala de degradación evolutiva para objetivar el estado de putrefacción en el que se encuentra. Una vez que el traslado se ha efectuado a la zona del pudridero se aplica un protocolo de reconocimiento general de la especie, su sexo y las posibles causas de su muerte en base a la experiencia acumulada ya en este tipo de estudios.

Algunos ejemplares son examinados desde la perspectiva veterinaria y los datos se aprovechan para establecer fehacientemente las causas finales de su muerte, y también para incrementar la base de datos biológicos en aquellos aspectos relacionados con la ecología trófica.

En este último sentido, conviene indicar que aquellos contenidos intestinales que se consideran interesantes por algún aspecto biológico o veterinario son conservados en la colección de contenidos para que estos puedan ser estudiados posteriormente.

Nuestras líneas de trabajo científico están basadas en el reconocimiento de pautas tróficas, por un lado, y en el estudio de las osamentas, por el otro. Desde el punto de vista de la conservación más inmediata nos interesa la contabilización de las diferentes especies varadas y las posibles causas de su muerte o enfermedad, si se diera el caso. Por estos motivos aportamos nuestros datos en relación a estos aspectos anualmente para las bases de datos oficiales del MMA, de instituciones científicas (Universidad de Valencia) y de organismos internacionales (RAC/SPA).

En relación a la toma de medidas, se hace una toma de longitud en cetáceos y de longitud y anchura en tortugas marinas. Solo a los animales muy frescos o en aquellas especies, que por diferentes motivos se estime necesario, se les realiza estudio un biométrico más completo. Cabe indicar que, en general, compartimos lo publicado en la guía de actuación frente a varamientos de cetáceos y tortugas marinas de Canarias (Herrera Pérez, 2000).

Hasta aquí nada o muy poco de nuevo se ha comentado (véase García de los Ríos y Ocaña, 2006) en relación a la metodología. También queremos comentar que, gracias a la brigada de cetáceos del plan de empleo, disponemos de personal de apoyo para los estudios que se llevan a cabo. Básicamente las personas que integran la brigada, además de trabajar en la limpieza y recuperación de las osamentas de los tetrápodos marinos, también se encargan (bajo nuestra supervisión) de la contabilidad de los cuerpos que llegan al pudridero y de tomar las medidas básicas anteriormente comentadas para cada grupo de especies.

Es interesante comentar que, en la actual área del pudridero, los cuerpos se deben disponer convenientemente separados unos de otros para que no se produzcan contaminaciones óseas accidentales provocadas por el viento u otras causas.

Las operaciones de manejo de los huesos mientras son limpiados y saneados requieren que se tomen precauciones sanitarias. Para ello, el personal de la brigada que se encarga de estas tareas de limpieza utiliza guantes, mascarillas y monos aislantes desechables que le garantizan el aislamiento adecuado y, de esta manera, poder realizar su trabajo en buenas condiciones sanitarias. En todo este proceso somos asistidos por los servicios técnicos de la Consejería de Sanidad Animal.

Con la finalidad de evitar los malos olores en el área de enterramiento se ha estado utilizando en determinadas circunstancias un material denominado “sepiolita” que atrapa bastante bien los malos olores y permite que se desarrollen los trabajos con mayor calidad ambiental.
También merece la pena destacar el tratamiento que se le da a las osamentas una vez quedan limpias y blanqueadas al sol. Una vez que este trabajo se ha llevado a cabo, las osamentas de cada ejemplar se conservan en cajas de plástico de distintos tamaños, en función de las dimensiones del esqueleto que se está tratando.

Se etiquetan y pasan a formar parte de la colección de osamentas con una clave de referencia que sirve para indicar la especie y el número que ocupa en la colección particular de cada grupo de especies.

Los huesos de las especies tienen un tratamiento metodológico desigual en relación a su colección y almacenamiento. Si bien los cetáceos apenas plantean problemas para su almacenamiento, un caso muy diferente nos encontramos en las tortugas marinas.

Para empezar, si se ha conservado el caparazón ensamblado y completo del ejemplar de tortuga, éste no puede ser guardado en la misma caja que el resto de los huesos. Además, no existe un diseño de caja de plástico que pueda albergar un caparazón montado de tortuga marina. Por lo tanto, en varias tortugas existe un etiquetado doble, por un lado el caparazón y por el otro la caja de plástico.

Además, las tortugas marinas presentan una serie de problemas añadidos de conservación. Las tortugas debido a sus peculiaridades óseas, y también a su alto contenido en aceites, necesitan mucho más tiempo para curar el esqueleto. A pesar de estar bien limpios, los esqueletos siempre conservan un hedor algo especial que recuerda a “rancio”. Este olor solo puede evitarse utilizando ambientadores. Por las razones anteriormente expuestas, existe un problema añadido a la conservación de los huesos de estas especies.

Se trata de la presencia de ácaros que inundan los esqueletos si se guardan sin estar bien secas y soleadas. En nuestra ciudad, la humedad juega un papel esencial en la presencia y el desarrollo de los ácaros.

En este sentido, el nuevo pudridero vendrá a remediar, en parte, estos problemas pues permitirá, con mayores garantías, que los esqueletos de las tortugas permanezcan mayor tiempo secándose. En este sentido, cabe indicar que se establecerá una zona de secado, sobre todo para los huesos de tortugas marinas que deben estar mucho tiempo secando, hasta que hayan perdido todas las grasas. De esta manera, evitaremos los problemas derivados de un mal secado, como por ejemplo, la aparición de ácaros.

La presencia de sarcófagos y de otras instalaciones permitirá que estos problemas se solucionen o disminuyan significativamente. En este sentido, conviene aclarar que las nuevas mejoras en el área del pudridero nos permitirán ofrecer mejor servicio científico y divulgativo, y proporcionará mejores prestaciones a los trabajadores de la brigada de cetáceos del plan de empleo.

Entre las mejoras relacionadas con nuestra actividad, cabe comentar que los sarcófagos impedirán las pérdidas de huesos esporádicas que se producen actualmente. Estas perdidas se producen como consecuencia de los robos esporádicos de los carroñeros (especialmente las aves), y debido a las pérdidas accidentales que se producen al no encontrarse el cuerpo del animal en una superficie aislada.