El mar es vida!

Museo del Mar de Ceuta

Una ciudad rodeada de mar necesita una urgente atención a su medio natural marino. Hoy día todavía persiste un desconocimiento científico sobre nuestro mar y la Fundación Museo del Mar de Ceuta pretende llenar esas lagunas históricas en una ciudad que depende cada vez más del mar.

Recuperación y preparación de osamentas

El traslado del cadáver para su enterramiento y posterior recuperación del esqueleto, para estudio y exposición, es una ardua tarea pero que produce muchos resultados satisfactorios y útiles para el campo científico y educativo.
La zona de enterramientos ha de tener una serie de características especiales:

  • Ha de cumplir las normativas sanitarias en cuanto a alejamiento de zonas urbanas, emisión de olores, manejo de Materiales Específicos de Riesgo, etc.
  • Ha de estar aislada de grandes animales carroñeros que puedan alterar el proceso, así como destrozar, esparcir, o llevarse materiales óseos importantes. De esta forma también evitaremos el expolio de piezas de un alto valor científico museístico.
  • Estar ubicado en una zona donde no sea muy dificultoso el traslado de los cadáveres, que a veces pueden alcanzar decenas de miles de toneladas.

Una vez realizada la necropsia, el enterramiento y las primeras actuaciones son claves. Hoy en día, y después de varias practicas de enterramiento, nos inclinamos por dejar al animal al aire libre, lo cual resulta ideal para controlar mejor la dase de descomposición que se verá reflejado en una óptima obtención de los huesos, más blancos y de textura más sólida.
Recuperación y preparación de los huesos: el tiempo de espera es el tiempo que transcurre entre la ubicación del cadáver y el momento en que se considera que esta listo para la limpieza de los huesos. Este tiempo varia según especie, época y condiciones de la necropsia: los cetáceos mas grandes y los que poseen espermaceti necesitan al menos un año; el resto (delfín común, delfín listado, rorcuales) presentan un tiempo medio de 6 meses. Al desenterrar se ha de tener cuidado de no dañar ni desordenar los huesos, para lo cual se han de usar herramientas mas o menos delicadas, y una vez se vislumbren los huesos dibujar un esquema del orden en el que están. La preparación y limpieza de los huesos se desarrolla según los siguientes pasos:

  1. En el propio terreno se le aplica chorro de aire a presión que eliminará la materia adherida más gruesa, como tierra y restos orgánicos.
  2. Una vez en el taller de preparación se procede al lavado con agua y jabón de los huesos utilizando un cepillo de dientes para las zonas más delicadas y para aquellos lugares recónditos de los huesos. Posteriormente, se puede introducir en material en una solución de agua, agua oxigenada, detergente y amoniaco, cuya mezcla de sustancias permitirá despegar la materia grasa.
  3. Por último y quizás el paso mas barato, efectivo efectista, los huesos se exponen al sol, lo que los terminará de blanquear.