El mar es vida!

Museo del Mar de Ceuta

Una ciudad rodeada de mar necesita una urgente atención a su medio natural marino. Hoy día todavía persiste un desconocimiento científico sobre nuestro mar y la Fundación Museo del Mar de Ceuta pretende llenar esas lagunas históricas en una ciudad que depende cada vez más del mar.

Un pudridero único en España

El área donde se depositan los cuerpos de los tetrápodos marinos se conoce con la denominación de pudridero.
Es una denominación que parece apropiada, pues los cuerpos de estos animales se descomponen al aire libre mientras el proceso de putrefacción se ve acelerado. En otras comunidades autónomas hay establecidas redes de varamientos similares a la nuestra pero no existe una coordinación entre administraciones como la que tenemos en nuestra ciudad, lo cual demuestra la madurez del proyecto. Obviamente, también se hace necesario indicar que el escaso territorio de Ceuta y la multiplicación de administraciones y servicios hacen factible nuestro proyecto, que no lo es tanto en otras zonas de la costa española.

Como conclusión, podemos indicar que la mayor parte de los cuerpos de tetrápodos marinos que llegan varados a las costas españolas se pierden irremediablente, siendo solo unos pocos cuerpos los que se recuperan y, en ningún caso, se cuenta con una zona acotada para estas operaciones. En Ceuta, se han producido varios cambios de emplazamiento desde que comenzamos con nuestra labor de conservación de los cuerpos de estas especies.

En el primer cementerio de tetrápodos, al comienzo del proyecto, los cuerpos de los animales se enterraban con grava y se cubrían con cal en polvo. La única acotación de la zona eran unas piedras pintadas de blanco, y los cuerpos estaban expuestos a una gran inseguridad. Los trabajos en esta zona eran muy dificultosos, el mantenimiento prácticamente imposible y la seguridad de las osamentas inexistente.

Sin embargo, gracias a esta área se pusieron las primeras bases para conseguir una colección de osamentas y unas labores divulgativas que van en aumento con el paso de los años. Los cambios metodológicos se deben a unos aspectos que conviene tener en cuenta: el primero es la velocidad de descomposición de los cuerpos, que se ve aumentada al dejar los cadáveres expuestos; segundo, que facilitamos la labor de las especies necrófagas y, por último, se evita un gasto de materiales innecesario. Si bien esto se ha visto modificado por el uso de una sustancia denominada “sepiolita” con el que se cubren los cuerpos en determinadas circunstancias para eliminar los olores.

La nueva zona, sita frente al cementerio hindú, tiene unas dimensiones desproporcionadas y poco prácticas para realizar las labores de mantenimiento. Sin embargo, su construcción significó un paso significativo en la mejora de las infraestructuras para el trabajo con estas especies.
En estos momentos, el proyecto se encuentra en un momento que podemos denominar como clave, debido a la reestructuración que se está llevando a cabo del área del pudridero, que presumiblemente nos llevará a la consecución de una zona muy mejorada y con mayores prestaciones que se adapten a las necesidades territoriales de Ceuta.

Este nuevo proyecto del área del pudridero conlleva una serie de nuevas prestaciones que pasamos a comentar:

  1. Una considerable reducción del espacio que lo haga más gobernable en términos de mantenimiento y seguridad.
  2. El cierre y techado del espacio, con la finalidad de hacer las osamentas menos conspicuas a los ojos del observador ocasional.
  3. La construcción de unos sarcófagos que proporcionen una mejor obtención de las osamentas y posibilite una reducción muy importante de los olores que genera el proceso de putrefacción.
  4. La mejora de las instalaciones de servicios de las brigadas de limpieza de osamentas y de apoyo a la investigación, instalando un contenedor acondicionado que haga las funciones de oficina y almacén.